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el blog de Cristian Perenyi

Pessoa

February18

El Tajo es más bello que el río que corre por mi aldea,
pero el Tajo no es más bello que el río que corre por mi aldea
porque  el Tajo no es el río que corre por mi aldea.

El Tajo tiene grandes navíos
y para aquellos que siempre ven lo que no existe
flota en él aún la memoria de las naves.

El Tajo desciende de España
y el Tajo entra en el mar por Portugal.
Todo el mundo lo sabe.
Pero pocos saben cuál es el río de mi aldea
y hacia dónde va
y de dónde viene.
Y por eso, porque pertenece a menos gente,
Es mayor y más libre el río de mi aldea.

Por el Tajo se va al mundo.
Más allá del Tajo está América
y la fortuna de los que la encuentran.
Nadie ha pensado nunca en lo que hay más allá del río de mi aldea.

El río de mi aldea no hace pensar en nada.
Quien está a su lado, sólo está a su lado.

(De El guardador de rebaños por Alberto Caeiro, versión de Gianni Siccardi )

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Eastwood

January24

Publicado en Esquire, traducido en Página12: “What I’ve learned”.

Lo que sé

Cuando uno envejece, deja de tenerle miedo a la duda. La duda ya no te controla. Uno se saca de adentro esa agonía. ¿Qué te pueden hacer después de que cumpliste setenta años?

Hay que guiarse por la primera impresión. Como dijo Jerry Fielding: “Llegamos hasta aquí, no lo arruinemos pensando”.

Mi padre tuvo un par de hijos al principio de la Depresión. No había mucho trabajo. No había ayuda del Estado. La gente apenas salía adelante. La gente era mucho más dura y resistente entonces.

Vivimos en una generación mucho más maricona, donde todo el mundo se acostumbró a decir: “Bueno, ¿y cómo manejamos esto psicológicamente?”. En aquellos días, solamente le dabas un puñetazo al que te molestaba y te lo sacabas de encima. Incluso si el tipo era mayor y te podía empujar, al menos se te respetaba por enfrentarlo, y a partir de entonces te dejaban tranquilo.

No puedo decirte exactamente cuándo empezó la generación maricona. A lo mejor cuando la gente se empezó a preguntar sobre el sentido de la vida.

De haber sido más disciplinado, me habría dedicado a la música.

Uno se pregunta a veces, ¿qué haríamos si pasa algo realmente grande? Miren qué rápido, sólo siete años, y la gente ha sido capaz de olvidar el 11 de septiembre. Quizá lo recuerden los que perdieron a un pariente o a un ser querido. Pero nadie se olvidó rápido de Pearl Harbour.

Recuerdo haber comprado un viejo hotel en Carmel. Entré en el ático y vi que todas las ventanas estaban pintadas de negro. “¿Qué está pasando acá?”, les pregunté a los anteriores dueños. Me dijeron que pensaban que los japoneses navegaban frente a la costa durante la guerra.

En El sustituto traté de mostrar algo que rara vez se ve estos días —un chico sentado mirando la radio—. Sólo sentado frente a la radio, escuchando. Tu mente hace el resto.

Recuerdo haber visitado una cascada gigante en un glaciar de Islandia. La gente estaba ahí sobre una plataforma de roca para verla. Estaban con sus chicos. El lugar no estaba cerrado, sólo había un cable que prohibía pasar de un determinado punto. Me dije a mí mismo: “En Estados Unidos tendrían un cerco a prueba de huracanes, porque tendrían miedo a ser demandados y recibir la visita de un abogado”. Allí la mentalidad era como solía ser en EE.UU. en los viejos tiempos: si te caés es porque sos estúpido.

No se puede evitar que las cosas sucedan. Pero en Estados Unidos lo intentamos, ciertamente. Si un auto no tiene cuatrocientas bolsas de aire adentro, entonces no sirve.

Tuve un tema con la municipalidad. Fui y me encontré a una mujer sentada ahí tejiendo, nunca levantaba la vista. Yo pensaba: esto no puede ser. Cuando te eligieron para un cargo público, al menos tenés que fingir que te interesa lo que va a reclamar la gente.

Fui intendente de Carmel para asegurar que las palabras “servidor público” no fueran olvidadas. El hecho de que no necesitara serlo me hizo pensar que podía hacer más. La gente que me resulta sospechosa es la que lo necesita.

Alguien como Barack Obama era inimaginable cuando yo era chico. Count Basie y muchas grandes bandas venían a Seattle cuando era yo era joven. Podían tocar en el club, pero no podían frecuentar ni ser clientes del lugar.

Uno debería llegar a conocer a alguien realmente, realmente ser un amigo. Mi esposa es mi mejor amiga. Seguro, ella me atrae de todas las maneras posibles, pero ésa no es la respuesta. Porque me he sentido atraído por otra gente, pero después de un tiempo no pude soportarlas más.

Tengo hijos de otras mujeres que no son mi esposa. Tengo que darle el crédito a Dina por reunir a todos. Nunca tuvo el rollo de ego de la segunda esposa. Tiene una relación amistosa con mi primera esposa y con mis ex novias. Ha sido extremadamente influyente en mi vida.

No soy uno de esos tipos que han sido terriblemente activos en las religiones organizadas. Pero no les falto el respeto. Nunca trataría de imponerle mis dudas a otra persona.

Los chicos te enseñan que uno puede sentirse humilde ante la vida, que puede aprender algo nuevo todo el tiempo. Ese es el secreto de la vida, realmente, nunca dejar de aprender. Es el secreto de una carrera. Sigo trabajando porque aprendo algo nuevo todo el tiempo. Es el secreto de las relaciones: nunca creer que se tiene todo.

Los chicos que se hacen piercings, en la cara, en la lengua: ¿qué tipo de masoquismo es ése? ¿Es para demostrar que pueden soportarlo?

Estábamos haciendo En la línea de fuego y John Malkovich estaba en lo más alto de un edificio y me tenía en una situación muy precaria. Mi personaje está enloquecido y saca un arma y la entierra en la cara de John, y John rodea con la boca el cañón del arma. No sé qué tipo de símbolo loco fue ése. Ciertamente no ensayamos nada como eso. Estoy seguro de que él no lo pensó cuando lo estábamos practicando. Solamente estaba ahí. Como cuando Sir Edmund Hillary habla sobre por qué se hacen las cosas: porque están ahí. Por eso se escala el Everest. Es como un pequeño momento en el tiempo, y tan rápido como entra en tu cerebro, uno lo arroja y descarta. Hay que hacerlo antes de descartarlo. Así es como el arte verdadero tiene una oportunidad de entrar en juego.

Cumpleaños

December29

Abrió la boca no para no decir algo.

Su voz no quiere ser apagada.

Hay ojos buscan una mirada.

Y sabe que la gracia de su presencia es un bálsamo que escuece la frivolidad de nuestros pasos.

¡Mi hermana July, cumplió 29 años!

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El travelling de Kapo : El gran angular de Haiti

December19

Primero Rivette y luego Daney se ocuparon de ciertas incomodidades entre la estética y la moral en un travelling. Siempre es incómodo. Si, Gillo Pontecorvo era incómodo e inmoral para ellos. Al ver hoy el gran premio de UNICEF a Alice Smeets, pensé en Rivette, Daney, Pontecorvo y -ya que estamos- en las fotos de Sebastiao Salgado.

A pesar que va en la misma línea que Salgado, hay algo que me hace mucho ruido en esta foto. Y es que se parece a una campaña gráfica de Diesel o cualquier otra marca “políticamente incorrecta”.

Más que una discusión infinita, creo que plantear la dirección moral de la obra o el autor es un planteo sin rumbo. Al menos, me siento incapacitado para llegar a una conclusión. Una hacinada realidad es muy tangible para la protagonista de la foto o para los ocupantes de la chabolas que se ven al fondo. Y es gracias a esta foto que uno recibe la información de esa realidad y absorbe -o no- la intensión dramática que la autora quiso -o no- expresarnos. Pero: ¿Esa composición milimétrica, la destreza tangente con el Photoshop, los elementos convenientemente desparramados e incluso la actitud inquietante de la niña no son acaso marcas de manipulación de esa triste realidad? ¿Justifica el fin estos medios? Un amigo mío algo indignado con este tipo de fotos las bautizó estética de la “pobreza fashion”. Mucho de razón tiene.

Me es imposible no encontrar cierta belleza en estas fotos que tiran de una situación muy triste. ¿Debería ser así? No sé, ya lo dije, es un planteo sin rumbo.

Pero ciertamente tampoco puedo evitar contraponer a esta “pobreza fashion” las fotos de anónimos aficionados que en medio de guerras o en la rutina de sus trabajos, fotografían el horror desde hace décadas.

Lejos de preocuparse por el encuadre tal vez pretendan fijar esos momentos terribles en que cualquier rastro de sentido humano queda desfigurado frente al objetivo de la cámara.

Y sin pensarlo, lo hacen.

“¿Cómo es que el agua cuesta 7.000 pesetas?”

December16

… escribe Amanda a modo de ejercicio. Es un ejemplo resaltado en amarillo que fuga por la senda a cuadros del cuaderno. “¿Cómo es que el agua cuesta 7.000 pesetas?” pregunta esa chica asombrada no por el precio de los servicios sino por las promesas de paralelos universos que se avecinan con la nueva lengua.
Tiene veintidos años y aún no sabe que la noche duerme en las espaldas de quienes nos sueñan. Son las grietas que su mirada ha sembrado mi dedo en llamas sobre las guías del camino.

Segovia y despedida

December14

Llueve en Segovia:
rocas que quiebran rayos de luz
pero tu no estás
sino en la capital de tus rotos pensamientos

Llueve en Segovia como luz sepulcral
¿y qué de los últimos sonidos del camino?
de la máquina de la despedida
del acueducto de la despedida
pero tu no estás
un rayo de agua cruzó parcialmente este hotel sin ventanas
el ventilador está roto
y como Segovia
como la arrolladora música del encuentro
mi amor camina hacia la distancia sin fin

Está lloviendo y nos salpican las palabras

¿Cuando inundaremos Segovia
para reír y abandonarnos en un lugar más puro?

(hay ecos de Gianni y del poeta Balaguer)

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Motincito

December12

Con la mirada, dibuja una sonrisa en la arañada grieta impresa en el rostro de la azafata. Acaba de beber su segundo vaso de agua. No es mineral.

“En la última hora apenas hubo turbulencias” piensa mientras desliza los calcetines bajo el piso del toilet. Dentro del fuselaje las cosas son distintas.

En el 15A un señor con olor a cabra destila sudor sobre sus antípodas, el 33H. Escucha los ronquidos de un perro y el maullido de un gato. Algo gotea. Las risas en la cabina de mando aplastan el llanto del 40A. No es un bebé. Acaba de dejar una tierra a la que nunca volverá.

La estructura tiembla promediando el Atlántico.

El 24CDEF ronca. La señora que lee la Biblia se queja con el azafato. La pareja de atrás se suma. Envidia de no haber encontrado una fila entera para ellos. El azafato sonríe mientras no-piensa “¿Volveré a tiempo para verle morir?”. Alguien dice “¡Shisss!”.

El azafato piensa: “Peligro de motín” aunque en realidad no-piensa: “¿Habrá otra mundo más allá del mundo de los hombres?”. 24CDEF se despierta y sonríe al azafato. Y entonces, el azafato -que tiene acento eslavo- sonríe a través de sus grietas porque ahora sabe que sí. El hombre que ocupa cuatro asientos y una fila y ronca mientras sueña acaba de estar allí. Salía por el váter del aseo de la “business” cuando le despertaron.

Dentro del fuselaje, la clase ejecutiva también va segregada.

Espantamoscas y enanos coperos

November11

Desde la estación se ve la fuga de hormigas hacia el banco vecino. Hoy no hace tanto calor, pero mañana lloverá. Hay hombres que trabajan en la vía. Y una mujer que no puede calmar a su hijo.

Desde la estación partían hacia los campos cargamentos de productos recién llegados de ultramar. Bajo esas nubes aún faltaba mucho para que fuese hoy. Hoy no es muy diferente, pero mañana lloverá. Hay hombres que se quejan del trabajo. Y una mujer que amamanta a sus crías.

Viene el tren.

Caen los campos y los bancos vecinos. Los hijos trabajan fugándose a ultramar.
Bajo estas nubes se amamanta la calma. Hoy no es muy diferente. Tampoco hace calor. Pero llueve.

Polaroid

November3

Dejó la puerta del baño entreabierta. Ya era invierno y odiaba el vapor.

Decidió no afeitarse. Pero se cortó las uñas.

Dió una vuelta de más a la cucharita. Esta vez echó la leche fría.

Llamó a su mejor amigo. Le dió de comer.

Tomó el mismo metro. Cada vez reconoce más caras. La puerta se abrió quince veces antes que fuese suya.

En el camino se topó con mucha gente. Nadie le saludó. No tenían por qué.

El de seguridad le llamó por su nombre. En siete años nunca nadie le ofreció café.

Llamó a su jefe. Convocó al supervisor de área. Escribió una carta. ¿A quién?
Esperó a que se sentasen.

Y abrió fuego.

Crisis (2)

October28

Extracto de la contraportada de hoy de Página12.

Escrita por Ariel Dorfman.

“Porque de lo que se trata es, justamente, de imaginar una alternativa a esto que llamamos realidad, esto que se nos insiste que es excesivamente complejo y vasto como para poder controlarlo. Vivimos en un mundo que se precipita hacia un desastre ecológico y moral, un mundo donde se nos viene encima un cataclismo alimentario y energético como no hemos visto en siglos, un mundo de guerras incesantes y de un terrorismo tenaz, un mundo donde las armas nucleares van a proliferar como una plaga y donde las plagas van a proliferar como si fueran átomos y electrones desenfrenados, un mundo cada vez más interconectado y cada vez más indiferente al dolor ajeno. Lo más fácil, cuando hay tanta confusión aparentemente indomable, es guarecerse en respuestas y refugios del pasado que fortalezcan la identidad más tradicional, buscar en las más oscuras catacumbas del fundamentalismo las certidumbres que el presente empecinadamente nos niega.”

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